Esperemos que la crítica (es decir, la acción del discernimiento, el
análisis, la evaluación, la advertencia, la alerta temprana, la
comparación y la separación de lo bueno y de lo malo, de la verdad y de
la mentira, del error y del acierto. Crítica como colaboradora del
humano deseo de conocer, de saber, y que por medio de la
lógica y dirigida por el intelecto, queda formada, fundada, razonada y
expresada como sentencia ética, reveladora de lo oculto, de lo no
advertido, de lo no visualizado, de lo no contemplado, de lo no
planificado hasta ahora, que nos ayuda a conseguir y acercarnos a la
esquiva verdad y la esquiva realidad; con la previa y necesaria
develación de la falacia, del error, de lo mal hecho como camino que nos
permite lograrlo), no continúe cayendo en saco roto, como hasta ahora,
desdeñandola, despreciándola y confundiéndola (consciente o
inconscientemente), con los ataques funestos recibidos a diario. Nunca
debemos entonces, confundirla con la opinión, la propaganda, la noticia,
el insulto malsano, hiriente, soez, sino rescatarla, defenderla y
utilizarla como la técnica o la acción de acercamiento a la verdad y la
realidad (para transformarla, claro). La primera (el insulto) puede
desviarnos del objetivo, la segunda (la crítica), nos puede ayudar a
conseguirlo.
#ConCienciaParaLaConsCienc
#FustigandoLaIdeologia

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